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The Hurt locker
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El secreto de sus ojos
La teta asustada
The blind side
Outraged that wasn't nominated:
It's complicated
Monday, February 15, 2010
The Oscar nominee films I've seen
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Cecilia
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Friday, January 29, 2010
Mosca Muerta
Soy patética. Si seré ridícula. Tener que soplarme semejantes numeritos con el único objetivo de volver a cruzarme con él. Pero ya lo decidí. Esta vez no se me escapa. Le tengo que hablar. Llevo mes y medio acariciando la esperanza, elucubrando desesperadas estrategias de seducción en medio de aparatos de musculación, pesas y caminadoras. Quién me manda a obsesionarme con ese lamido escurridizo. Me bastó verle una sola vez para quedar prendada. Nunca pensé que un huesudo me pudiera quitar el sueño. No sé si fue su andar desgarbado, su peinado a la cachetada, o si fue su mirada huidiza, desorientada. Tal vez fueron sus largos shorts caídos a media nalga. O la argolla que pendía de su nariz. Quizá lo que selló mi perdición fue su tatuaje de Shaggy. Si le gustan las caricaturas, especialmente Scooby Doo, es que definitivamente tenemos mucho en común. Puede que me haya sentido atraída por un fenómeno de identificación. A leguas se veía que él tampoco encontraba su lugar en éste circo de torturas gimnásticas. Me pregunto qué diablos hacía alguien como él en gimnasio. Lo más probable es que se hubiera ganado un pase en los cereales, tal y como me sucedió a mí. Lo cierto es que aquella memorable tarde en que lo observé deambular por primera vez en el gimnasio, no pude sino observarlo con disimulo. Su rutina me permitió babear un rato contemplando sus ojos turquesa cuando miraba desalentadamente las pesas en el suelo, sus manos grandes asiendo con fuerza la barra y las venas abultadas de su cuello en tensión bajo el peso de lo que, calculo, bien podría haber sido el peso de mis huesitos. Me acuerdo que cuando soltó la pesa y con ella todo el aire contenido en sus sufridos pulmones, su mirada aterrizó distraídamente en la mía y no supe qué hacer. Sabía que tenía que corresponderle con algo más que unos ojos exorbitados y una quijada desencajada, pero este cuerpo mío no respondió. De pronto, me saludó con una ondeada de mano que me cortó las piernas y sin saber muy bien porqué, me di la media vuelta y corrí a esconderme detrás de un aparato. Desde entonces sueño con reparar mi cobardía, sueño con encontrármelo y decirle de lo más naturalmente, "hey!, hola!, otra vez por aquí? si? hola me llamo Morgana y tú?"...
Insisto en seguir viniendo, aunque odie este lugar porque sueño con consumar éste amor más allá del ámbito de la imaginación. Aunque hace tanto que no lo veo que me pregunto si realmente existió o si solo fue un espejismo. Si supiera lo que he tenido que aguantar con tal de volver a verlo, carajo. Y es que hacer ejercicio es para mí un verdadero calvario. Generalmente en cuanto llego, sondeo el lugar y si mi única motivación encarnada en la persona de Shaggy no está, me subo a la primera bicicleta que encuentro, entro en transe hipnótico y pedaleo pensando en que cada caloría perdida se premiará con un beso suyo.
El otro día, para matar el tiempo y aligerar mi dolorosa estancia, me divertí subdividiendo en categorías a toda la fauna que frecuenta este lugar. Están los que vienen a lucirse y los que vienen a echarse un taco de ojo. A estas dos grandes categorías se vienen a añadir otras diez. Cinco entre el género femenino, cinco entre el género masculino.
Las mujercitas, por ejemplo, somos todo un show. Están las atletas adictas al ejercicio, que se la viven día y noche transpirando como si fuera una misión mística. Están las gordas víctimas de la celulitis, que dejan jirones de vida en los aparatos de entrenamiento aeróbico. Están las desgraciadas cachondas que desfilan como pavorreales (pecho inflado y trasero parado) que nomás vienen a humillar con su irreprochable genética y a recargar autoestima midiendo su poder de seducción en los termómetros masculinos. También están las seudo intelectuales de look de "matadas" tan estudiado como el de las anteriores, solo que añaden a su personaje, un toque de inaccesibilidad parapetándose detrás de un libro y de unos lentes para dejar bien en claro, que no son completamente superficiales. Y, por último, están las divertidas rucas, que se las dan de jovencitas, que caminan como tales, se miran en todos los espejos como tales, intentan seguirles el ritmo a tales, pero al final, andan arrastrando el pellejo con la lengua de fuera y nadie las volteó a ver como a tales.
Yo me sitúo en una categoría bastante folclórica. Digamos que gozo del estatus de mosca muerta. Navego con bandera de “yo no fui, yo ni quería, al fin que ya me voy” con mis combinaciones de desgraciada cachonda, mi actitud de seudo intelectual, mi rutina para gordas y mis resultados de ruca. Solo yo sé por qué lo hago, o mejor dicho, por quien lo hago. Aunque los efectos no siempre sean los deseados.
Los fulanos se confunden, ¡y con justa razón! Pero debo confesar que a veces resulta divertido y que gracias a eso pude clasificarlos también. Están los robustos (por no decir mantecosos) físico-culturistas inflados a base de esteroides, que siempre están al acecho de miradas de reconocimiento. Los "inflados" saludan con libertad enojosa y aliento de ayuno forzado, se permiten dar consejos acerca de las ejecuciones y, así nomás, sin que nadie se los solicite, le cuentan a una las series. Por otra parte, están los perritos jadeantes. Les llamo así porque se dedican a pasear por el recinto, ansiosos y tembleques (como perros excitados meneando cola), con el único afán de desvestir con mirada rabiosa a cuanta hembra se cruce con ellos. Esos ladran, pero no muerden. También descubrí a la especie antagónica: los exhibicionistas de la onda que buscan llamar la atención a toda costa y se saludan de un extremo al otro del triste lugar, impregnando el ambiente de un generoso olor a sobaco. Ésta fascinante categoría se distingue por divulgar alto y claro sus crujientes aventuras como diciendo, “!mira qué popular soy!” colocándose principalmente cerca de las caminadoras, escaladoras, bicicletas y demás instrumentos de tortura aeróbica, es decir cerca de la zona femenina. Si bien es cierto que sólo consiguen ahuyentar hasta a la más tolerante, cabe mencionar que ejercen un considerable poder de atracción hacia la especie de su mismo sexo. ¡Cómo abundan los gays en estos lugares! A los especímenes de ésta categoría, no les gusta alternar los aparatos en los que se posan sus apretados y bien ejercitados traseros. Les choca y les repatea que los vean correr, sudar o despeinarse. Nunca pierden el estilo y les irrita no ser la flor más bella del ejido; de hecho, apresuran el paso para no tener que estar en el mismo perímetro que las mujeres, y se van dibujando una mueca elocuente cuando una osa verse en el mismo espejo que ellos. Pero sin duda, la quinta categoría es, la más divertida. Secretamente los identifico como nerds. Éstos inocentes palomos, no pueden evitar que se les vayan los ojitos y se ponen tiesos cuando una pasa al lado de ellos para cambiar de aparato. (Más de una vez he cachado a alguno de estos representantes sufriendo una violenta y repentina erección, sorprendidos por un simple gemido femenino que se escapa y se escucha por ahí tras un esfuerzo halterofílico.)
Y en medio de toda esta exuberante fauna apareció Shaggy. El flaco de oro de mis desvelos que sigue sin venir... Por favor, que venga esta vez. Tiene que venir, tiene que venir. De otra manera de nada habrá servido estrenar ombligo perforado y atuendo de facilota. Sé que se me ve el nacimiento de las nalgas. Lo sé. Y por lo visto, aquel nerd, también. Ya van varias veces que lo sorprendo mirándome y nomás se hace el loco dizque limpiando sus lentes. Aunque, viéndolo bien, puede que tenga sus ventajas. Lo podría utilizar como conejillo de indias, solo para comprobar si funciona mi disfraz de pecadora.
Ahí voy. Si me sigue hasta el área privada y aislada de abdominales, lo provocaré hasta la indecencia. Aquí viene. No hay nadie más que los dos. Se pone en el aparato de abductores que queda justo enfrente de donde me recosté. El pobre se quiere lucir sobrecargando el peso, pero la yugular está a punto de estallarle. Lo miro como quien no quiere la cosa entre serie y serie y lo noto vacilar ante el penoso dilema de rectificar su optimista estimación de peso o de aguantarse como los machos. Le sonrío y cambio de postura para trabajar los abdominales bajos. Subo ambas piernas flexionándolas hasta el pecho, ofreciéndole el espectáculo sugestivo que se transparenta a través del delgado algodón sudado de mi body. No oigo el rechinar de su aparato. Ya se le ha pasado el tiempo reglamentario entre serie y serie. Me reincorporo y lo cacho boquiabierto, patiabierto, todiabierto mirándome exactamente donde me imaginaba. Se da cuenta que me doy cuenta. Bajo mi mirada fingiendo un terrible bochorno y fatalmente cae a la altura de su entrepierna. El pobre cierra los muslos de sopetón. Sospecho que mi plan está funcionando y retomo la serie con más brío.
Seis, y soplo, siete, resoplo, ocho, jadeo, nueve, suspiro, diez, suelto un leve quejido, once, mi amigo sigue sin mover un dedo, doce, escruto sus reacciones y el sonso se atraganta con el agua, trece, lo acuchillo con ojos ladinos, catorce, cierro los ojos para que pueda observarme sin miedos, quince, siento la mirada hambrienta de cuatro ojos clavados en mi piel, dieciséis, me incorporo apretujando los párpados con fuerza y mi gemido roza el orgasmo, diecisiete, soy una maldita y me siento más observada que nunca, dieciocho, decido abrir los ojos a media asta y alucino la imagen de Shaggy en el espejo, creo que es por la falta de oxígeno, diecinueve, -¡ES SHAGGY!- el nerd jala su servilleta hacia su vientre, mi resuello se torna en vergonzoso chillido, el estómago se me sube a la cara, la sangre se va de los miembros, mi corazón estalla sin ruido.
-¡Perdón, no sabía, los dejo! -lanza Shaggy ruborizado antes de darse la media vuelta y salir disparado, dejándome aquí, fosilizada, con un ¡“Espera”! silenciado atravesándome el esqueleto.
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Cecilia
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Saturday, January 16, 2010
Wednesday, December 9, 2009
When imagination flows...
I am having such a blast writing my TV series! The novel was about self discovery through sexuality and transgression, the movie was about self affirmation through art and specifically through photography, and now the two of them came together in such an explosive mixture!
Now M. expresses all that fire that runs in her veins through singing, E is now the old me, the daydreamer writer who works in a movie complex and has several identities in the web! And the mom is the attractive authority figure that inspires respect and snatches ahhhh, sights from the younger hot doctors! Yeah Mama! How to forget!
I could bring back all the 21 characters from my novel, all of them and many more, and make a sexy tragic comedy filled with musical spontaneous performances. Man this is so much fun! No sleep, coffee and cigarettes, wine and cheese, singing and dancing to the rhythm of masterpieces! Writing writing writing, crafting crafting crafting while everyone sleeps. I'm fluid dynamite. I'm reviving the frenetic orchestrator that was screaming from my guts! Hello the good old me! It's so good to be a creative lunatic all over again! Only it gets better...
Shit I can't write in English... What a frustration... I go back to work. I already gave birth to the treatment and 8 episodes. All that in 3 days. I love this city... Don't want to leave!!!!!!!!!!
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Cecilia
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3:36 AM
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Sunday, December 6, 2009
Longing...
I finished writing the Treatment of my Novel
I finished writing the Treatment of my Script
Now I'm facing a whole different animal: the creation of a TV series.
I'm musically inclined, and so will be the protagonist of the TV series. While looking for inspiration, I stumbled into this group The Swingle Singers.
They are a cappella group that sometimes uses the accompaniment of bass and drums. They produce complicated, technically impressive covers ranging from modern classics (The Beatles) to classical music (Tchaikovsky, Beethoven) to opera (Rossini).
On top of that, they are funny! OK, so here is a little taste, enjoy!
I'm back into the conception of my third baby,
Cheers!
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2:14 PM
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Sunday, November 29, 2009
Immigration status... pending...
This is where I belong.
I don't want to leave.
City of Angels...
Don't want to say goodbye.
Not now, not like that.
Please, rescue me!
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Cecilia
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4:24 PM
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Friday, November 27, 2009
MIRACLES...
My husband's visa renewal was denied; he cannot come back to the USA and I only have 2 months to prepare my departure.
My countdown has begun. I have 2 months to perform a freaking miracle in order to save us both.
Do you believe in miracles?
Cause I do.
I made a magical encounter. She believes in me...
A week ago she gave me a 2 weeks deadline to write the treatment of my novel, the treatment of my screenplay, and the treatment of my TV series.
2 months, 2 weeks, 2 seconds, one moment can change one's life.
And mine is about to change.
Big time! I know it...
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Cecilia
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3:26 AM
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Sunday, November 8, 2009
Can you read my mind?
Sometimes a look doesn't say anything and at the same time it's hiding everything.
I don't need to carve a hole into a tree and whisper my secret, for my tree is my very own core.
May filmmakers like Wong Kar Wai and composers like Shigeru Umebayashi never die.
In the mood for love, here are 10 minutes of pure cinematographic extasis. Enjoy!
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Cecilia
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6:13 AM
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